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Flores colombianas bajo presión: qué cambia para los exportadores, la logística y el mercado

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El sector floricultor colombiano atraviesa una de las coyunturas más complejas de los últimos años. La revaluación del peso frente al dólar, el aumento de los costos laborales, el encarecimiento de los fletes aéreos y el nuevo arancel aplicado por Estados Unidos están reduciendo los márgenes de rentabilidad de una actividad estratégica para las exportaciones nacionales.

Aunque las flores colombianas mantienen una alta demanda internacional y los volúmenes exportados continúan creciendo, las empresas reciben menos pesos por cada dólar facturado y enfrentan costos internos cada vez mayores.

¿Qué pasó?

La floricultura colombiana enfrenta simultáneamente cuatro factores que afectan su competitividad.

En primer lugar, el dólar se ha ubicado alrededor de los 3.200 pesos, considerablemente por debajo de los 3.900 pesos que muchas empresas del sector habían utilizado para elaborar sus presupuestos de 2026. Esta revaluación del peso disminuye los ingresos que reciben los exportadores al convertir sus ventas internacionales a moneda colombiana.

A este escenario se suma el incremento del salario mínimo, que para 2026 fue del 23,7 %. Este factor tiene un impacto significativo porque la mano de obra representa entre el 50 % y el 60 % de los costos de producción de una finca floricultora y una parte importante de sus trabajadores recibe el salario mínimo.

También se han incrementado los fletes aéreos como consecuencia del aumento de los precios del combustible y de las tensiones internacionales que afectan el transporte aéreo. Este costo resulta especialmente sensible para la floricultura, debido a que aproximadamente el 92 % de las flores exportadas se transporta por vía aérea para conservar su calidad y cumplir los tiempos de entrega.

Finalmente, Estados Unidos elevó del 10 % al 12,5 % el arancel aplicable a diferentes productos colombianos, entre ellos las flores. La medida está relacionada con una investigación estadounidense sobre los mecanismos utilizados por varios países para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso. La decisión no cuestiona directamente las condiciones laborales de la floricultura colombiana, pero afecta sus exportaciones por el origen del producto.

¿Cómo está afectando a los exportadores?

El principal problema para los exportadores es que los costos de producción están aumentando mientras los ingresos convertidos a pesos disminuyen.

Entre enero y mayo de 2026, los envíos de flores hacia Estados Unidos crecieron un 12,3 % y alcanzaron aproximadamente 120.296 toneladas. Sin embargo, el valor de estas ventas fue de 891,5 millones de dólares, un 1,6 % menos que durante el mismo periodo del año anterior.

Al incluir todos los destinos internacionales, las exportaciones sumaron cerca de 1.136,7 millones de dólares, lo que representa una reducción del 0,8 % en su valor. Esto significa que Colombia está exportando una mayor cantidad de flores, pero está recibiendo menos dinero por ellas.

La situación afecta especialmente a las empresas que cuentan con compañías comercializadoras o importadoras propias en Estados Unidos, debido a que deben asumir directamente el arancel al momento de ingresar la mercancía. En otros modelos de negocio, este costo puede ser pagado por el importador o trasladado parcialmente al consumidor final.

¿Qué cambia para la logística de exportación?

Las flores frescas son productos perecederos que requieren una cadena logística rápida, coordinada y con temperatura controlada. Por esta razón, cualquier incremento en los costos de transporte tiene un efecto inmediato sobre el precio final.

El encarecimiento de los fletes aéreos obliga a los exportadores a revisar sus acuerdos con aerolíneas, agentes de carga, operadores logísticos y clientes internacionales. También aumenta la importancia de consolidar correctamente los embarques, reducir tiempos de espera, evitar reprocesos documentales y coordinar anticipadamente los espacios de carga durante temporadas de alta demanda.

Las empresas deberán prestar especial atención a:

La planeación anticipada de los embarques aéreos, especialmente durante San Valentín, el Día de la Mujer y el Día de la Madre.

La negociación de tarifas y espacios con aerolíneas y agentes de carga.

La correcta clasificación arancelaria de las diferentes variedades y presentaciones de flores.

La preparación de certificados fitosanitarios y demás documentos exigidos en el país de destino.

El mantenimiento de la cadena de frío desde la finca hasta el aeropuerto y durante el transporte internacional.

La revisión de las responsabilidades definidas en los términos de negociación o Incoterms.

La determinación de quién debe asumir los nuevos aranceles y costos adicionales en Estados Unidos.

Una falla en cualquiera de estos procesos puede ocasionar retrasos, pérdida de calidad, incumplimientos comerciales o costos adicionales para el exportador.

¿Qué impacto puede tener el nuevo arancel de Estados Unidos?

Estados Unidos recibe cerca del 80 % de las exportaciones colombianas de flores, por lo que cualquier modificación arancelaria tiene un impacto considerable sobre el sector. Asocolflores ha advertido que las medidas comerciales estadounidenses pueden afectar la competitividad de las empresas y ha solicitado que las flores colombianas sean excluidas del incremento arancelario.

De acuerdo con las estimaciones del sector, el arancel del 12,5 % podría representar un costo cercano a los 250 millones de dólares anuales.

Parte de este costo puede ser asumido por los importadores, pero también puede trasladarse al precio final de las flores en Estados Unidos. Esto podría provocar aumentos para los consumidores, presión sobre los márgenes de los distribuidores o solicitudes de descuentos a los productores colombianos.

El efecto dependerá de la capacidad de negociación existente entre productores, importadores, supermercados, floristerías, distribuidores y comercializadores.

¿Qué efecto puede tener en el mercado colombiano?

La reducción de la rentabilidad puede limitar las inversiones de las empresas floricultoras, afectar su flujo de caja y disminuir su capacidad para contratar trabajadores, renovar cultivos o adquirir insumos.

El sector genera más de 200.000 empleos directos e indirectos y tiene una presencia especialmente importante en Cundinamarca y Antioquia. Por lo tanto, una caída prolongada de la rentabilidad no solo afectaría a los exportadores, sino también a trabajadores, proveedores de insumos, transportadores, operadores logísticos, agencias de aduanas y demás participantes de la cadena.

Algunas empresas ya han comenzado a renegociar precios con sus proveedores, reducir intermediarios y buscar materiales como cartón, plásticos y empaques en mercados internacionales más competitivos.

Esta búsqueda de menores costos también puede aumentar las importaciones de insumos para la floricultura, lo que hace necesario analizar cuidadosamente los tiempos de tránsito, aranceles, requisitos aduaneros, cantidades mínimas de compra y costos de almacenamiento.

¿Qué deberían revisar las empresas floricultoras?

Ante esta situación, los exportadores deberían evaluar integralmente sus costos de producción y logística, en lugar de analizar cada factor de manera aislada.

Es recomendable revisar la tasa de cambio utilizada en los presupuestos, las condiciones de pago acordadas con los clientes, los contratos de transporte internacional, la distribución de responsabilidades arancelarias y los mecanismos de cobertura frente a las variaciones del dólar.

También es conveniente evaluar la diversificación de mercados. Aunque Estados Unidos continúa siendo el principal comprador de flores colombianas, reducir la dependencia de un solo destino podría disminuir la exposición ante futuros cambios arancelarios o comerciales.

La floricultura colombiana cuenta con una amplia variedad de especies y llega a numerosos mercados internacionales, lo que representa una oportunidad para fortalecer las ventas en Europa, Asia, Canadá, América Latina y Medio Oriente.

Análisis: qué puede venir ahora

El sector floricultor colombiano continúa mostrando fortaleza comercial. Para 2026 se estima que el país podría exportar cerca de 340.000 toneladas de flores, una cifra superior a la registrada durante el año anterior.

Sin embargo, el crecimiento en volumen no garantiza una mayor rentabilidad. Cuando el peso colombiano se fortalece, los costos laborales aumentan, los fletes se encarecen y aparecen nuevos aranceles, las empresas necesitan vender una mayor cantidad para obtener resultados similares o incluso inferiores.

En los próximos meses será fundamental observar las negociaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos, así como las medidas que pueda adoptar el Gobierno colombiano para respaldar al sector. Entre las alternativas solicitadas por los empresarios se encuentran las coberturas cambiarias, el acceso a créditos y otros mecanismos financieros que ayuden a proteger el flujo de caja.

Para los exportadores, la estrategia deberá combinar eficiencia productiva, planeación logística, revisión contractual, cobertura cambiaria, diversificación de proveedores y búsqueda de nuevos mercados.

La coyuntura confirma que una operación de comercio exterior no depende solamente de vender un producto en otro país. También requiere controlar la tasa de cambio, los costos logísticos, los requisitos aduaneros, los aranceles y los riesgos internacionales que pueden modificar rápidamente la rentabilidad de una exportación.

Fuentes

EL PAÍS. “Las flores colombianas chocan con la revaluación, el salario mínimo, los fletes y Trump”. Publicado el 29 de julio de 2026.

Asocolflores. “Asocolflores presentó comentarios en defensa del sector frente a la propuesta de aranceles de EE. UU.” Publicado en julio de 2026.

Instituto Colombiano Agropecuario —ICA—. Información sobre producción, control fitosanitario y exportación de flores colombianas.

Departamento Administrativo Nacional de Estadística —DANE—. Estadísticas de exportaciones colombianas.

Medellín: 31/07/2026